La Comisión Europea ha endurecido nuevamente su postura respecto al uso de la infraestructura de conectividad china, específicamente de Huawei y ZTE, en la Unión Europea. Bruselas ha recomendado a los Estados miembros que excluyan los equipos de ambos fabricantes chinos de la infraestructura de conectividad de los operadores locales. Esta acción subraya la determinación de la UE de cercar a los proveedores considerados de “alto riesgo” en redes críticas.
La recomendación, comunicada por un portavoz de la Comisión, coincide con el avance de nuevas normativas de ciberseguridad que otorgarían a la UE la capacidad de prohibir el uso de equipos de ciertos proveedores en el mercado europeo.
Si bien este movimiento no constituye una prohibición definitiva e inmediata en toda la UE, ejerce una presión política y regulatoria significativa sobre los 27 Estados miembros. La diferencia principal con años anteriores es que Bruselas deja de lado las guías voluntarias. La revisión del Reglamento UE 2019/881 (Cybersecurity Act), presentada en enero de 2026, busca fortalecer la seguridad de la cadena de suministro de las TIC, mitigar los riesgos asociados a proveedores de terceros países con preocupaciones de ciberseguridad y prevenir la fragmentación normativa dentro del mercado único digital.
Tras el Movimiento de Estados Unidos, Ahora es la Comisión Europea la que Quiere Eliminar a las Compañías Chinas de su Infraestructura en la UE
Esta situación no es nueva. Ya en 2023, la Comisión Europea había señalado que Huawei y ZTE representaban riesgos considerablemente más altos que otros proveedores de 5G, basándose en los criterios de la 5G Cybersecurity Toolbox y en decisiones de seguridad nacional de varios Estados miembros. En aquel entonces, Bruselas ya había advertido sobre el peligro de mantener una dependencia persistente de proveedores de alto riesgo en infraestructuras críticas europeas.
La novedad ahora es la intención de la UE de transformar esta doctrina en un marco más vinculante. Según el resumen oficial del Gobierno finlandés sobre las propuestas de enero, los Estados miembros podrían realizar evaluaciones de riesgo sobre cadenas de suministro TIC, identificar componentes clave, vulnerabilidades y medidas de mitigación, y aplicar restricciones operativas a proveedores de alto riesgo. Entre estas restricciones se contempla la posibilidad de dejar de utilizar sus equipos en redes móviles europeas tras un período transitorio.
En enero de 2026, el proyecto legislativo permitiría la eliminación de equipos de proveedores de “alto riesgo” en infraestructuras críticas, como las redes 5G, en un plazo de tres años. Aunque la propuesta no nombra explícitamente países o empresas, el término “alto riesgo” se ha asociado históricamente con China y fabricantes como Huawei y ZTE. Medidas anteriores eran recomendaciones voluntarias, lo que llevó a una aplicación desigual entre los países europeos.
China Ya se Ha Pronunciado Ante el Nuevo Movimiento de la Unión Europea
La reacción de China ha sido contundente. El Ministerio de Comercio chino ha declarado que la propuesta introduce criterios “subjetivos y arbitrarios” bajo el pretexto de la ciberseguridad. El Ministerio criticó conceptos como “países que plantean preocupaciones de ciberseguridad” y “proveedores de alto riesgo”, argumentando que la medida politiza el comercio y sobredimensiona el concepto de seguridad. Pekín ha solicitado la retirada o revisión de estas cláusulas y ha advertido de posibles contramedidas si la UE adopta medidas discriminatorias contra empresas chinas.
Huawei también rechaza el enfoque europeo cuando se basa en el país de origen y no en pruebas técnicas concretas. La compañía argumenta que una exclusión de proveedores no europeos por su procedencia vulneraría principios de equidad, no discriminación y proporcionalidad. Para las teleoperadoras europeas, el principal desafío será económico y operativo. Reemplazar equipos ya desplegados en redes móviles, fijas, satelitales o infraestructuras críticas implica costes millonarios, rediseños, posibles retrasos y la dependencia de alternativas como Ericsson o Nokia, que, según la compañía china, son inferiores y más costosas.
En España, el debate es particularmente delicado, ya que el país aún no ha publicado su lista de proveedores de alto riesgo, a pesar de contar con una Ley de Ciberseguridad 5G que contempla dicha clasificación. La Comisión estima el coste de reemplazar equipos de fabricantes chinos en la UE entre 17.000 y 21.500 millones de euros en cinco años. Es probable que el usuario final termine asumiendo un aumento de precio en su factura para cubrir la inversión en esta nueva infraestructura.
