Aunque parezca mentira, Europa, al menos desde sus trabajadores de sectores tecnológicos, empieza a dar la espalda a las Big Tech de EE.UU. en un punto muy concreto: la gestión de datos. La encuesta publicada por Proton preguntó a 3.000 europeos de Reino Unido, Francia y Alemania si evitarían trabajar con una empresa europea cuando esta depende de tecnología o servicios de datos de EE.UU. para correo, pagos, hosting u otros servicios.
El resultado sitúa el problema en privacidad, seguridad y dependencia tecnológica, donde parece que algo está cambiando en el viejo continente. Los europeos ya no se fían de cómo las empresas tecnológicas del otro lado del charco usan sus datos, y la IA tiene mucho que ver en ello, puesto que necesita cada vez más datos frescos de humanos para seguir mejorando.
Los europeos no se fían de los servicios de datos de EE.UU. y ya condicionan el trabajar para empresas locales si los integran

El dato principal es que el 45% de los encuestados afirma que probablemente evitaría productos o servicios que almacenan sus datos con empresas de EE.UU. por preocupaciones de privacidad y seguridad.
El gráfico de Proton es determinante porque separa ese 45% entre un 15% que lo ve “muy probable” y un 30% que lo ve “algo probable”, frente a un 31% neutral, un 10% “algo improbable”, un 5% “muy improbable”, así como un 8% que no sabe qué responder.

La preocupación no aparece aislada por un país o región, porque Proton también apunta a una dependencia empresarial muy alta: más del 74% de las compañías europeas cotizadas usa servicios tecnológicos estadounidenses como Google o Microsoft. La propia publicación incluye una frase de Aura Salla, eurodiputada finlandesa, que resume esa inquietud de manera tan dura como real:
“La UE funciona con Microsoft y por ello EE.UU. podría apagarnos en 1 hora”.
Los gráficos de Proton añaden más contexto sobre el cambio de prioridades. Frente a hace 1 año, el 26% cree que ahora es mucho más importante que las empresas europeas usen tecnología europea antes que estadounidense, mientras que otro 30% lo considera algo más importante. En el otro lado, solo un 4% lo ve algo menos importante y un 1% mucho menos importante, con un 29% que lo sitúa igual y un 11% sin respuesta clara.
El uso de usar tecnología europea y no estadounidense pesa cada vez más en los trabajadores

El golpe también afecta a las pymes. El 66% está de acuerdo con que las pequeñas y medianas empresas europeas prioricen plataformas tecnológicas europeas frente a las estadounidenses, dividido entre un 29% totalmente de acuerdo y un 37% parcialmente de acuerdo. Además, cuando los consumidores deciden si trabajan con una empresa, el uso de tecnología europea pesa para el 80%, con unos impresionantes como 12% extremadamente importante, 18% muy importante, 32% algo importante y 18% ligeramente importante.
En los servicios que más preocupan por privacidad, Proton coloca arriba las redes sociales con un 48%, el correo electrónico con un 46% y las apps de mensajería con un 40%. Después aparecen el almacenamiento en la nube con un 38%, los navegadores con un 31%, las tiendas de apps con un 12%, el “no sabe” con un 7% y “ninguno de estos” con un 4%.


La encuesta cierra con otro dato alineado con esa tendencia, casi demoledor: el 65% cree que la gente en Europa debería depender más de empresas tecnológicas europeas para apps y servicios online, con un 26% totalmente de acuerdo y un 39% parcialmente de acuerdo.
Proton, eso sí, es parte interesada al vender servicios europeos centrados en privacidad, no vamos a negar el posible conflicto de interés en ello, pero sus gráficos dejan claro que el rechazo a entregar datos y servicios a las Big Tech de EE.UU. ya aparece como factor de compra para una parte relevante de los consumidores europeos.
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